Una gran manera de no errar en el camino es recordar cada minucioso detalle presente durante el trayecto. Si no encuentras tierra nueva, al menos podrás encontrar tu camino de regreso a casa. De ahí que una vez que aprendes a trazar tu camino nunca estarás perdido. Este precepto –que opera tanto en el mundo físico como el vivencial– lo dominaron los navegantes polinesios cuando los únicos instrumentos que tenían a la mano eran la memoria y la valentía. More…